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La
parroquial de esta villa, es un interesante edificio iniciado en pleno
siglo XI. Dedicada a San Salvador, fue iniciada en planta con una sola
nave y ábside, pero fue terminada en estilo
gótico con las naves laterales y una puerta ojival cubierta, en la actualidad,
con un curioso atrio del que se ve la entrada a la cripta del siglo XVII;
cripta convertida en Museo parroquial. En el interior, junto a retablos
barrocos, hay un retablo mayor de talla (probablemente del siglo XVI),
una curiosa escalera románica de caracol y un precioso órgarno, del siglo
XVIII, restaurado por Luis Galindo, que fuera otrora párroco del lugar (el actual es D. Ricardo Mur Saura).
En la edad moderna, a lo largo de los siglos
XVI y XVII, el lugar ve incrementar su tesoro parroquial. Del siglo XV
era ya una custodia relicario, pieza de especial interés, que se remata
en Crucifijo y tiene viril desmontable. En el siglo XVI llega a Agüero
un precioso juego completo de frontal, casulla, dalmáticas, capa pluvial,
gremial y paño para facistol, en terciopelo carmesí bordado en sedas con
una gran finura. Todas estas piezas ostentan el escudo de armas del donante:
Francisco Aznárez, un hombre que fue rector de la parroquia de Agüero
entre 1527 y 1560, para ser luego canónigo de Jaca, ciudad en la que falleció
en 1562. Del siglo XVII quedan dos cosas: una cruz parroquial de plata
sobredorada, en cuya base tiene una basílica de planta circular y un
depósito para óleos en forma de candelabro. Completan el tesoro de la
parroquia varios cantorales y una Virgen románica, posiblemente del siglo
XIII.
Es pieza datable a fines del XI y, en consecuencia,
de gran valor, el tímpano de la parroquial del lugar; un tímpano románico
presidido por la Maiestas Domini -Cristo en Majestad- escoltada
por los simbolos de los cuatro evangelistas o Tetramorfos. Tímpano que
contemplarían los grandes clérigos que nacieron aquí: fray Angel Palacio
y el doctor Pantaleón Palacio y Villacampa. El primero -Angel Palacio-
fue carmelita descalzo y catedrático de Artes de la Universidad de Huesca,
luego de la de Roma y, por último, provincia de los Carmelitas en Araóán
desde 1617. El otro, Pantaleón Palacio, fue canónigo de Huesca en 642,
catedrático de Prima de la Facultad de Cánones de Huesca, canónigo del
Pilar de Zaragoza en 1646 y juez de competencias de Reino de Aragón. A
propuesta de Felipe IV fue nombrado abad de Montearagón por el
Papa Alejandro VII y consagrado como tal, el 29 de octubre de 1662, en
la catedral de Jaca. Cuando muera, en 1 665, será sepultado en el Panteón
abacial de la Real Casa de Montearagón.
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